La mentalidad fija se caracteriza por creer que las habilidades y la inteligencia son innatas y no pueden cambiar. Las personas con una mentalidad fija suelen evitar desafíos, ya que no quieren parecer incompetentes. Por otro lado, la mentalidad de crecimiento se basa en la creencia de que las habilidades y la inteligencia pueden desarrollarse a través del esfuerzo y el aprendizaje. Las personas con una mentalidad de crecimiento ven los desafíos como oportunidades para crecer y mejorar.