En el siglo XV, la Iglesia Católica experimentaba un período de crisis y estaba preocupada por la difusión de prácticas consideradas heréticas y satánicas. La brujería era vista como una amenaza a la fe y a la sociedad, y se inició una campaña para erradicarla. En este contexto, Heinrich Kramer escribió el Malleus Maleficarum, que se convirtió en un referente para la caza de brujas.